La Patria Peregrina

mi pueblo es un mar sereno
bajo un cielo de tormenta
laten en su vida lenta
los estrépitos del trueno
pudo engendrar en su seno
las montoneras de otrora
y cuando llegue la hora,
mañana, también podrá,
sembrar a su voluntad
mil estrellas en la aurora

Alfredo Zitarrosa

¿Qué es la patria?

No sabemos cuál es su origen, la referencia, esta identificación, esta complicidad, este sentimiento, esta unión que la historia conformó con los que en el pasado buscaron en su tiempo y lugar: el vivir estableciendo territorio, estableciendo normas que dieran un orden a la libertad, un encolumnamiento con los hombres y mujeres destacados de nuestra construcción histórica por el solo valor de su ejemplo…

Como dijo Simón Bolívar: “formémonos a toda costa una patria verdadera (no ficticia) y todo lo demás será tolerable”.

Nosotros de alguna manera la hemos estado buscando.

Alfredo Zitarrosa nos regala un pedazo inédito de su vida artística, un proyecto de canción con tierra,  pan, vino,  Artigas, la libertad y el Grito de Asencio. 71

«La próxima canción no la vamos a cantar todavía, porque hemos conversado con  su autor, Mario Carrero, para hacerle algunas modificaciones y él está de acuerdo…

Nunca se hizo esa modificación y por lo tanto nunca fue grabada. Parte de la versión original, con una indicación a los guitarristas aprovechando un olvido de la letra, queda registrado en un ensayo:

«Hija del sol, de la serranía, mezcla de espuma y mburucuyá. Así es mi tierra y así es mi gente
calandria humilde de hondo trinar…

Y en las auroras el canto obrero de tus horneros vuelve a vibrar.

Hay siempre un  tiempo para el retorno cuando uno  nunca quiso marchar.
Y habrá un mañana de corazones en un reencuentro de vino  y pan…
Seguí así en ese mismo ritmo
y no te muevas aunque el cantor que se equivoca, no canta nada,
porque el arreglo está muy, pero-muy bien…

Tierra de Artigas tan postergada está en tus manos la libertad.
Y como un nuevo Grito de Ascencio de tus entrañas brota un cantar
Es el sentir de este pueblo honesto que hará pedazos la oscuridad…

«La Patria, la de Artigas, la tendremos que hallar», cantaba Numa Moraes como un desafío. 72

La patria, te dijeron y te dijeron mal,
la patria, la de Artigas,
la tendremos que hallar…
La tendremos que hallar
por más que se nos vuelva
aguja en un pajar

Héctor Numa Moraes

¿Qué es la patria entonces?

¿Un fervor que nunca cesa?
¿Una pasión que se construye de a poco?
¿El ardor de una turba en las gradas de algún estadio?
¿Una bandera colgada de nuestras ventanas?
¿El himno cantado de manera gutural y sin palabras?
¿Tal vez un mate recién cebado?
¿O un gaucho bien plantado?…
¿O todo eso junto?

Tiene que ver con la vida, con los descubrimientos y las tragedias de cada uno; porque la vivimos. Y es precisamente en esa vida que se vuelve una constante.

En la infancia están aquellos lugares en los que crecimos, la lengua con la que aprendimos a nombrar las cosas del mundo y a disipar ese terrible miedo a la ausencia de los seres amados. En la infancia también están los juegos misteriosos, las historias que escuchamos de nuestros abuelos, las primeras lecturas, las canciones que acompañaron nuestro despertar a la vida, los cines y las películas amadas. Y esa patria oculta, secreta, poco tiene que ver con las banderas pintadas en los rostros, los himnos cantados a la que te criaste y sin convicción; las fingidas lecciones de la historia y los equipos de fútbol que pueblan esos parques temáticos de la identidad a los que son tan proclives todos los patriotismos. Es una patria distinta, que se vincula más con aquello de lo que somos verdaderos dueños y representa lo más íntimo y escondido de cada uno.

¿Está la patria en los símbolos patrios?
La presencia del pasado es también lo que a veces queremos alejar de nosotros para des identificarnos, en caso de ofensa y desarraigo, o rechazos motivados por el presente.

Con libertad, no ofendo ni temo

Escudo de la Provincia Oriental

Nuestro escudo, perdido en la historia, estaba donde tenía que estar, en nuestra memoria, para repetir la frase histórica artiguista tantas veces rememorada en nuestra enseñanza; con el bombo y las flechas; con nuestra bandera y nuestras lanzas; entre las ancestrales plumas, buscando el equilibrio y la justicia.

Las banderas

El 13 de enero de 1815 se juró por primera vez la bandera de la causa artiguista. Todo un símbolo, tiene la fuerza del contexto y de aquel tiempo. La primera bandera artiguista significó la lucha por la emancipación y la libertad.*

Esta es la primera bandera, la segunda es la que se conoce como la bandera de Artigas, que dejó de flamear en estos territorios a par- tir de 1820; la tercera es la bandera de “los 33” que fue símbolo de que las Provincias Unidas del Río de la Plata vinieron a rescatar a la Banda Oriental de los portugueses en 1825, que la tenían ocupada y la habían denominado “la provincia cisplatina”. La cuarta bandera, fue consecuencia de la Convención Preliminar de Paz de 1828, surge en 1830 junto al nacimiento de la República Oriental del Uruguay. Es la del sol y las nueve franjas.

Ayer era la Banda Oriental, y después de ser la Provincia Cisplatina, los “33” la recuperaron y fuimos la Provincia Oriental, y luego constituimos la República Oriental del Uruguay. Ese es nuestro derrotero.

¿Cuál es la bandera que identifica hoy nuestra Patria?, ¿la que aparece el sol?, ¿o alguna de las tres anteriores?, ¿o las cuatro?, como proceso de una construcción inacabada, donde cada etapa tuvo su marcada y necesaria influencia.

Árbol sin raíces,
no aguanta parado
ningún temporal.

Labarnois & Carrero

Vale recordar que el Primer Gobierno Patrio, posterior a Purificación, fue en 1825, formalmente constituido. Ya en aquella época se produjeron migraciones desde y hacia la Banda Oriental.

Las idas y vueltas de orientales buscando el bien común, en aquella época tenían ya una gran movilidad.

La conformación del Uruguay como la conocemos hoy es consecuencia de la injerencia externa en la libertad de elegir nuestro destino.

No les preguntaron a aquellos patriotas que después del exilio de Artigas, y a lo largo de la década de 1820 luchaban bajo la consigna “LIBERTAD O MUERTE” –de los 33 Orientales– y que sobre la segunda mitad de esa década seguían dirigiendo y encargándose del orden en la Provincia Oriental.

¿De qué sirve el juramento de honor a la bandera que todos hicimos a los diez años si ese fervor no fructifica luego en favor de la comunidad, en una noción de “nosotros”? Y mucho más aún: ¿de qué sirve que un político hable de patriotismo cuando hace campaña, si después olvida que la patria es el otro?

Cuando resido en este país que no sueña cuando vivo en esta ciudad sin párpados donde sin embargo mi mujer me entiende
y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres y llamo a mis amigos de vereda a vereda
y puedo ver los árboles desde mi ventana olvidados y torpes a las tres de la tarde siento que algo me cerca y me oprime como si una sombra espesa y decisiva descendiera sobre mí y sobre nosotros
para encubrir a ese alguien que siempre afloja el viejo detonador de la esperanza.

Mario Benedetti

La mención de Patria, como referencia en la época emancipatoria, no era una casualidad, ni un recurso propagandístico destinado a agitar sentimientos y conciencias, sino que estaba basado en que el concepto de Patria funcionaba en la época de Artigas como un eje central de su sistema ideológico. En carta dirigida a Elías Galván 74, del 14 de noviembre de 1811, decía Artigas: “no seamos más amantes de más glorias que de la felicidad de nuestra patria: mantengamos la mejor confraternidad, y dando un centro a nuestras ideas, fijémosla en la patria”.*

Ya desde el comienzo de la revolución, Artigas lo dejaba en claro, cuando en su proclama inicial a los orientales, del 11 de abril de 1811 decía, al final:

¡A la empresa compatriotas! que el triunfo es nuestro: vencer o morir sea nuestra cifra; y también, también esos tiranos de haber excitado vuestro enojo, sin advertir que los americanos del sur están dispuestos a defender y a morir antes con honor, que vivir con ignominia en afrentoso cautiverio!

Cuartel General de Mercedes,
11 de abril de 1811. José Artigas.

No es nuevo que los que lucharon después del exilio de Artigas, tratando de restaurar la libertad en la Banda Oriental, en la Provincia Oriental, fueron muy cercanos a las luchas y al ideario de Artigas para liberar el suelo oriental de la colonización española primero, y de la ocupación portuguesa después. Muchos de aquellos luego ocuparon lugares legislativos y ejecutivos en el primer gobierno patrio de 1830, los cuales provenían y emergían de las luchas que décadas anteriores habían realizado. Pero ello no nos lo enseñaron en las escuelas ni en la secundaria; hoy tampoco. Entre 1825 y 1830 hay un período no muy claro de la historia uruguaya. Después es historia conocida; nos guste o no.

Yo nací en este país
mi padre hablaba de otro destino
nada de lo que viví
se ha muerto en tanto yo siga vivo.
La verdad es este amor que florece bajo el sol.

Víctor Heredia

* Bandera aprobada por unanimidad por las cámaras de diputados y de senadores del Uruguay en el año 2017, ley 19.571.
* “La filosofía popular y regeneradora del magnánimo José Artigas”. Leonardo Rodríguez Maglio. 2018.