Canciones

Pa’l que es va

No te olvidés del pago,
si te vas pa’ la ciudad;
cuantimás lejos te vayas,
más te tenés que acordar.

Cierto que hay muchas cosas
que se pueden olvidar;
pero algunas son olvido
y otras son cosas no más.

No eches en la maleta
lo que no vayas a usar;
son más largos los caminos
pa’l que va cargado de más.

Ahora que sos mocito
irás a pitar como el que más;
no cambiés nunca de trillo,
que no tengas pa’ pitar.

Y si sentís tristeza
cuando mires para atrás,
no te olvides que el camino
es pa’l que viene y pa’l que va.

No te olvidés del pago
si te vas pa’ la ciudad;
cuantimás lejos te vayas,
más te tenés que acordar.

Adagio en Mi País

En mi país, qué tristeza,
la pobreza y el rencor.
Dice mi padre que ya llegará
desde el fondo del tiempo otro tiempo
y me dice que el sol brillará
sobre un pueblo que él sueña
labrando su verde solar.
En mi país, qué tristeza,
la pobreza y el rencor.

Tú no pediste la guerra,
madre tierra, yo lo sé.
Dice mi padre que un solo traidor
puede con mil valientes;
él siente que el pueblo en su inmenso dolor
hoy se niega a beber en la fuente
clara del honor.
Tú no pediste la guerra,
madre tierra, yo lo sé.

En mi país somos duros,
el futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta
está alerta mi pueblo,
y ya nadie podrá
silenciar su canción
y mañana también cantará.
En mi país somos duros,
el futuro lo dirá.

En mi país, qué tibieza
cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero el destino
y que no hay adivino ni rey
que le pueda marcar el camino
que va a recorrer.
En mi país, qué tibieza
cuando empieza a amanecer.

En mi país somos miles y miles
de lágrimas y de fusiles,
un puño y un canto vibrante,
una llama encendida, un gigante
que grita: ¡Adelante… adelante…!

En mi país brillará,
yo lo sé,
el sol del pueblo arderá
nuevamente, alumbrando mi tierra.

El tiempo me enseñó

El tiempo me enseñó que con los años,
se aprende menos de lo que se ignora.
El tiempo, que es un viejo traicionero,
te enseña cuando ya llegó la hora.

El tiempo me enseñó como se pudo
en la universidad arrabalera.
Con la verdad prendida en una esquina,
igual que un farolito en la vereda. 

Lai lai lai lai lai la, Lai lai lai lai lai la, 

El tiempo me enseñó que los amigos
Se cuentan con los dedos de una mano
Por eso debe ser que no los cuento
Para pensar que tengo mil hermanos

El tiempo me enseñó que los traidores
Se sientan en la mesa a tu costado
Y el hombre que te da la puñalada
Comparte el pan con esas mismas manos.

Lai lai lai lai lai la, Lai lai lai lai lai la, 

Porque no tengo nada que me sobre
por eso es que yo digo que soy rico.
Porque prefiero ser un tipo pobre
a ser alguna vez, un pobre tipo.

El tiempo me enseñó que las banderas 
Son palos con jirones que flamean.
Y el mapa es un papel que se reparten
Los reyes, mientras los hombres pelean.

El tiempo me enseñó que la miseria
es culpa de los hombres miserables;
que la justicia tarda y nunca llega
pero es la pesadilla del culpable.

El tiempo me enseñó que la memoria
no es menos poderosa que el olvido;
es solo que el poder de la victoria
se encarga de olvidar a los vencidos.

El tiempo me enseñó que los valientes
Escribirán la historia con su sangre,
Pero la historia escrita de los libros
Se escribe con la pluma del cobarde.

El tiempo me enseñó que desconfiara
De lo que el tiempo mismo me ha enseñado.
Por eso a veces tengo la esperanza
Que el tiempo pueda estar equivocado.