La migración del retorno

Existe amplio consenso en que el retorno internacional representa un elemento constitutivo del proceso y proyecto migratorio de una parte importante de las personas migrantes. Asimismo, y en contraposición a dicho consenso, la dimensión de retorno, a pesar de que representa un patrón migratorio que tal vez, ha sido un aspecto relegado en los debates, estudios y examen empírico de los flujos migratorios, los que pondrían gran énfasis en las dinámicas de salida de la población, escondiendo las dinámicas de retorno. Por lo tanto, la reflexión en torno a los procesos de migración internacional, actualmente, debería considerar la dicotomía a la cual se ve enfrentada: por un lado, la relevancia de las dinámicas de retorno en los procesos migratorios y, por otro lado, la escasa reflexión y compleja medición del retorno como parte constitutiva de ellos.

Las intenciones de los migrantes se refieren a la “determinación de la voluntad en orden a un fin”, se caracteriza por ser un acto consciente y estar relacionado con los deseos de tal forma que motiva las acciones de las personas pero no al resultado final o la consecución del propósito planteado en este sentido, se trataría de propósitos o deseos conscientes que no necesariamente se pueden traducir en hechos reales, ya que la persona puede tener la intención de retornar, en un momento dado, pero las condiciones cambian al igual que las intenciones. Aunque todas las acciones de retorno migratorio están precedidas por una intención.

Al fin de la dictadura (1985) se observó un cierto incremento en el volumen del retorno, que a la postre no fue muy significativo.

Lo que no se puede medir, y quizá pocos lo imaginaban, es la gran cantidad de aportes a la sociedad que produjeron sus retornos.

Migración calificada de retorno: de la fuga a la circulación de talentos.

El retorno brinda nuevas oportunidades para el desarrollo científico y tecnológico al aprovechar el capital humano, financiero y social que poseen los migrantes, ya que además de sus propios conocimientos, experiencias y habilidades, estas personas pueden crear sus propias empresas y negocios, así como generar lazos que derivan en instalación de laboratorios, compañías y a su vez el vínculo con instituciones y actores claves en el extranjero y, por lo tanto, ampliar el abanico de beneficios para el desarrollo e inversión productiva.

La migración de retorno es tal vez el aspecto del ciclo migratorio que menos atención ha recibido, posiblemente porque la mayoría de los recursos de investigación se encuentran en los países muy desarrollados, mientras que la mayoría de quienes retornan lo hacen a países en desarrollo. Es de lamentar que así sea, sobre todo porque las percepciones y las actitudes con respecto al proceso de retorno tienen una gran influencia en el migrante que retorna y en su comunidad de acogida. Una mejor comprensión de los valores —positivos o negativos— que se atribuyen a los migrantes que retornan sería un primer paso hacia la formulación de políticas y estrategias de comunicación eficaces sobre el retorno. Como regla general, los migrantes que retornan tras haber alcanzado una buena situación financiera en el extranjero reciben un trato favorable e inclusive se les señala como modelo a seguir. Por otro lado, las actitudes hacia quienes regresan al país de origen tras fracasar en su intento de conseguir empleo y residencia en el extranjero pueden hacerles sentir que han defraudado a sus familiares y amigos. Hay muchos otros matices de percepción, dependiendo de que el retorno haya sido voluntario o involuntario. En general las evaluaciones son mixtas. En el caso de los migrantes senegaleses, como ya se ha mencionado, el retorno al país de origen se suele considerar conveniente, y los migrantes que regresan tras haber alcanzado éxito económico influyen de manera positiva

El retorno de exilados y opositores de la dictadura fue apoyado por políticas gubernamentales y de organismos internacionales (OIM y PNUD). A pesar de ello, el saldo intercensal 1985 y 1996 continuó siendo negativo, mostrando que la emigración no se detuvo en ese período, aunque se enlenteció. En los primeros años del siglo actual, el Uruguay sufrió una crisis económica que ha sido considerada entre las mayores de su historia. Esta crisis tuvo consecuencias muy importantes en la emigración: en pocos años, el país perdió un volumen de personas estimado en el 3,5% del total de la población que vive en Uruguay. Esto implicó un crecimiento negativo de la población durante algunos años.